Todas distintas, todas admirables, todas luchadoras, todas vivas en esta imagen, en mi imagen, en la tuya; todas inspiradoras, magas; jóvenes o viejas, todas de pie para la foto.
miércoles, 8 de marzo de 2017
sábado, 31 de diciembre de 2016
Balance 2016
Brindar por los grandes sueños, fue el
brindis del año pasado.
Cuando uno habla de grandes sueños parece
hablar de un augurio para los grandes. Nunca me sentí grande del todo. Pero después
de este año, así me siento: grande.
Grande porque soñé despierta con cosas
lejanas e inmensas y aún cuando trabajé cual hormiga pequeña para conseguirlas,
sí, contra viento y marea, contra humedades y tormentas, contra enojos y
decepciones, contra resfríos y enfermedades; salía el sol de la certidumbre de
que todo se alcanzaría. Estar con Eva más de la cuenta, me daba el ímpetu y el
valor que mi madre sella en todas las cosas, por lo que eso nunca me faltó. En
el cansancio de nuestras noches, brindábamos muchas veces con un champán, por
los logros de ese día. Al fin terminamos
de recuperar la casa, luego de muchísimos viajes, que nos acercaron nuestras
naturales lejanías. Ya era una nueva Navidad que nos encontró en la casa del
Tío Guille, recuperando el recuerdo de la felicidad. Vi a Martín llorar de
felicidad, lo cual no es poca cosa para un pisciano escéptico como él. Y su llanto
no era para menos, o no estoy hablando de grandes sueños? Este año, nació Adora
Nina, llegada una mañana de invierno justo cuando yo en mi enésimo viaje me
encontraba perdida en Luján (que por mucho tiempo fue como el Triángulo de las
Bermudas, jaja). LLegó dándonos a entender varias cosas: que la belleza existe,
que la felicidad existe y que el amor también existe. Y que se agrandaba la
familia. Con ella conocimos a una nueva abuela, un nuevo tío, y el árbol
genealógico extendió sus ramas.
En pleno invierno, aun cuando en el valle
las ramas están sin hojas, es preciso mirar los brotes, que son como promesas
de lo que vendrá. De igual forma, viví la maravilla de los secretos develados, tímidamente
ocultos como las yemas, brote promesa reserva para seguir viviendo; y me sentí
doblemente grande, con grandes sueños nuevos para hacer crecer.
En los grandes sueños está incluida la
graduación de Miranda, que nos juntó a toda la familia, cual Campanellis, en un
viaje a Córdoba sin igual. Su tesis aprobada con 10, recordaba la genética de sus padres, y Omar
una vez más brilló en su presencia. Viaje de turismo y aventuras, anécdotas e
historias. Conocimos a Pablo al que deseo sea parte de nuestra tribu.
Y en los grandes sueños de este año, también
tiene su trono Rodri, por su graduación de la secundaria y salto a Buenos
Aires, en donde vivirá en nuestra casa recuperada, recuperando a la Tia Gorda a
la que vimos andar por su casa sonriendo orgullosa, rozándonos el hombro con levedad, mirándome
desde el altillo, sudorosa cuando plantamos el jazmín y nostálgica en el
recuerdo de sus rosas chinas; queda cuidándolo no hay dudas.
Así como una proyección de espejos, así proyecté
mi propio sueño en el de Rodri. Así lo ví crecer, me ví crecer. Me soñé, me
espejé y a lo largo del año, me despedí una y otra vez; y en cada bienvenida,
ya vivía con intensidad la fugacidad de las despedidas y encendía la cámara
lenta para retener la imagen. Se sucedieron en catarata, las últimas veces de
todas las cosas. Para Rodri todo era por última vez, lo que le confería un clima
de muerte en algún sentido. Sin embargo, para mí era la primera última vez de
todo. Ya saben que yo mido los grandes
sueños en la pequeñez de las cosas cotidianas. Pero así se sucedieron los hitos
de esta historia: 1) La Gran Noche de Bienvenida al Buzo de Egresados (en la que no sólo pintaron
una bandera sino también parte de mi mobiliario), 2) La colosal y renombrada Fiesta
de 18 años intitulada Gordoh Fest (que empezó siendo para 50 y se agregaron 100
más, incautos que llegaron bajo la lluvia, convertida en barro que tapizara los
pisos de la casa), 3) Día de la Madre, limpiando los restos de la Fiesta (qué
otra cosa puede hacer una madre para ser feliz? Además de saber que era la
primera y última vez que limpiara los restos de la fiesta del cumple N° 18? 4)
La Colación de Grados (incluida la previa de la elección de las personas que le
otorgarían el diploma, la amada Miss Mary y el capo de Mr Pablo), 5) El Baile
de Egresados (lo mejor, la elección del traje con la abuela y los zapatos con
el abuelo; lo peor, las peleas, pero
nadie quiere mencionar las miserias del alma ajena en este texto; y lo deseado:
una fiesta maravillosa), 6) El Viaje de Egresados (no hay palabras, tal vez
exultante? excitado exitoso? jaja). Queda claro que 5to. es una fiesta? No hay
parangón de felicidad por muchos años. En todo sentido se cumplieron los
grandes sueños. Tal es así que cuesta brindar por más. Pero no me achico, brindo:
por los nuevos grandes sueños.
miércoles, 21 de septiembre de 2016
A change Is Gonna Come
Playing For Change
Es un sentimiento.
Querida letra. Queridos todos. Los adoro!
Es un sentimiento.
Querida letra. Queridos todos. Los adoro!
miércoles, 13 de julio de 2016
sábado, 7 de mayo de 2016
La insoportable levedad
En este otoño nuevo o viejo
El hombre nunca puede saber qué debe querer, porque vive
sólo una vida y no tiene modo de compararla con sus vidas precedentes ni de
enmendarla en sus vidas posteriores.
¿Es mejor estar con Teresa o quedarse solo?
No existe posibilidad alguna de comprobar cuál de las
decisiones es la mejor, porque no existe comparación alguna. El hombre lo vive
todo a la primera y sin preparación. Como si un actor representase su obra sin
ningún tipo de ensayo. Pero ¿qué valor puede tener la vida si el primer ensayo para
vivir es ya la vida misma? Por eso la vida parece un boceto. Pero ni siquiera
boceto es la palabra precisa, porque un boceto es siempre un borrador de algo,
la preparación para un cuadro, mientras que el boceto que es nuestra vida es un
boceto para nada, un borrador sin cuadro.
«Einmal ist keinmal», repite Tomás para sí el proverbio
alemán. Lo que sólo ocurre una vez es como si no ocurriera nunca. Si el hombre
sólo puede vivir una vida es como si no viviera en absoluto.
Milan Kundera
Mientras preparo el clásico budín de limón de los domingos, subo las fotos del otoño, pienso en Kundera, en la posibilidad de vivir repetidas veces este último año de Rodri en casa, en este peso absoluto que tienen los minutos y en la levedad insoportable que deja la lluvia de este otoño imprevisible...
jueves, 31 de diciembre de 2015
Balance 2015
Por los recorridos, así brindamos el año
pasado. Los recorridos que dejan huella de andares firmes, vaya que los hubo
este año! Y los recorridos que uno hace como flotando en la niebla que se
escurre entre las cosas, que no dejan pisada, capaz que nadie los recuerde dentro
de algún tiempo, pero que el aire del sur los renueve de a ratos. Los
recorridos que uno hace de ida y vuelta, los que van para atrás en el tiempo y
vuelven al presente para instalar lo que instalan las cosas vividas. Este año
hubo de todo esto. Como vino Raco a visitarnos, vivimos para atrás muchos días
del año, llegué a mis 12, pasé por mi adolescencia, la universidad, la
maternidad, y volvía con total facilidad cada vez más nítidamente haciendo
cálculos de fechas en función de los hitos históricos y mi recuerdo traía a
Omar de la mano y se lo ponía en la mano de todos, especialmente de Gina y
Antonio que aprenden a conocerlo de esta manera. Fuimos con él a los lugares conocidos y adorados, a la cima
de la montaña que es como el lugar de los dioses, a los lagos, a esa meseta inalcanzablemente
extensa y le llenamos los ojos de paisaje patagónico para que no lo extrañe
tanto...Y nos reencontramos con gente convocada para la ocasión de homenajearlo
y quedó llenita el alma de tanto recuerdo foto abrazo, nunca había repetido
tanto la frase: te acordás? Y como siempre digo es estresante no recordar lo
que otro recuerda y viceversa, uno hace esfuerzos inútiles por concordar y
muere de felicidad en el encuentro de los recuerdos!
También fui y vine a los años en que fui maestra
rural, fue casi sin querer, convocada
para restaurar los bancos de madera, recuperar un poquito de historia y así
dejar a la escuela de María Elvira preparada y hermoseada para festejar sus 80
años; armamos un aula ambientada en 1935 y bueno, yo que soy la reina de las emociones,
no advertí el vértigo que me provocaría tanto reencuentro de exalumnos y
excompañeros…y agradecí por invitarme porque fue un regalo…y me dejó mirar para
atrás y ver el recorrido una vez más…
Este 2015 nos dejó recorrer los 20 años
de la publicación del Libro de Carrusel y los 30 años del Centro de Escritores,
buscar más y más fotos y vernos tan jóvenes…Otro recorrido fue a mi Buenos
Aires natal. Volver siempre es nostalgear con las veredas los vecinos la plaza
el shopping la avenida, volver es recuperar algo, el olor del barrio, el
rechinar del colectivo sobre los adoquines, el charco alquitranado, y es
nostalgear también con sus presencias, de Omar el diarero un mediodía más
hablando de su quiropraxis, de Juan Carlos de La Cuyanita sacando la cabeza por
la vidriera, de la Tía Elsa emocionada, y es nostalgear con sus ausencias, todo
lo que ha desaparecido por la voluntad del tiempo, de la modernidad o de la
baja estabilidad de las herencias. Y repetir en voz alta, para que no se
escapen los recuerdos: sabés Rodri lo que había acá? Dos viajes fueron tan
reparadores como desgastantes, así los recorridos así el cansancio así los
encuentros que abrazan así.
Los recorrí disfrutando a mi hijo saltar
de a ratos su adolescencia para parecer más grande, ir a votar juntos, discutir
los candidatos y sus modelos de país, escucharlo hablar de amor cholulamente …y
sin dejarme opinar más acerca de este asunto… no hay caso, no se da cuenta que
soy una entendida, una experta, una master…me tengo que contentar con enseñarle
los secretos de la cocina y descreerme del poder absoluto de mis enseñanzas.
Recorrí mis tiempos de tés,
despacitamente, como suelen hacer los orientales, dejando a Ohno que me
tranquilice con sus palabras de mentor, sensei, padrino, dejándome recorrer
este camino descalza para sentir más lindo, con la piel la sonrisa y el
corazón. Los pies en el camino justo, los sueños lo suficientemente grandes
para no perderlos de vista. Brindemos entonces por los grandes sueños!
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