Damasqueando de muy cerca...
Un poquito más lejos...
Ahora damasqueando otro cachito más lejos...
Lejos hasta el cielo...
El 21 de Junio, el cielo con una lengua de fuego...Con Bety hicimos la escuela primaria y nos une la extraña fuerza de haber compartido la niñez y de saber en silencio que transitamos los mismos patios, las mismas maestras, las mismos pizarrones...hoy queremos compartir los escenarios de nuestra nueva vida y las fotos van y vienen en viajes por mails. Así seguimos unidas. Yo sufro los días de cenizas que me va contando...
Las primaveras florecieron abajo de la ceniza...conmueve, emociona, dan fuerzas para seguir sacando...60 carretillas por día...
Espacios públicos, público variado trabajando! LLegaron al pueblo muchos voluntarios, mientras otros muchos habitantes se iban...
Los bichos, entre ellos las arañas, también trabajan, redoblando esfuerzos, y las telarañas nos atrapan en imposibles tejedumbres...
El Loco de la Bici lo apoda su madre. A mi me gusta llamarlo el Ángel de la Bicicleta de Villa, se le atoraban los cierres pero igual tenía necesidad de naturaleza...de aire...aunque esta vez fuera sucio.LLega el otoño y me pongo a separar bulbos, es hora de que los hijos hagan su propio andar en la tierra... Empieza a hacer frío y dan ganas de acurrucarse en una bolsita de té. Planto rápido antes de que se vaya el solcito de la tarde...














Lo importante es no olvidarse de vivir la vida. Así terminó el balance del año pasado. Y esta frase rimbombante tiene el mérito de darle fuerza al nuevo año. Ayayay! Empieza con los sueños que taladran las razones, con las ceremonias como preludios de lo que se quiere hacer, y todo el año juntamos ganas más deseos por querer cumplir. Vivimos intensamente cada estación del año…el otoño fue tremendo, empecé a tejer una montaña de cuadraditos crochet de muchos colores que me divirtieron en un ir y venir por los paisajes de mi infancia. Y el invierno tuvo lo suyo, los cuadraditos se hicieron una manta para abrigar tempestades, se nos ocurrió llamar a los perdidos a grito pelado en medio de una esquiada, y parece que es un buen método para convocar la magia de los reencuentros. Me saca una sonrisa pensar que soy maga, me saca una sonrisa acordarme de mi hermano diciendo “viniste” cuando me daba la bienvenida, me saca otra sonrisa cuando pienso en cómo se me ocurre llamar a los amigos cuando quiero verlos, sí, fue un año de reencuentros como nunca otro. Para Rodri el año significó querer terminar de ser niño pero nunca terminar, despedirse de una niñez que no deja de habitar. - Mamá si fueras una computadora, habría un iconito que en vez de decir MiPC diría Mimamá. Ayayay se viene la etapa de la secundaria o la etapa en la que hay que usar zapatos y corbata y granitos en la cara, la etapa en la que le da vergüenza que lo acompañe, Glup, - Disfruto de tus abrazos y del rodeo de tu mano en mi cintura porque sé que ya se vannnnnnnnn, o habrá excepciones? Este año también tuvo el sabor de los nacimientos y saberme tía postiza es saber que llega otra etapa de mi vida y eso también me saca una sonrisa, saber que nos seguimos emocionando con las incorporaciones a la familia. Como siempre y de golpe, llegó la navidad, y buscando otra cosa encontré el recetario de la tía “gorda” y me brotó una sonrisa de gordita, soy feliz con poquito, un montón de garabatos en checo que decidí traducir en Internet! Hice unas galletitas para morir comiendo, pero lo que más hice fue recuperar los olores de su cocina, olor a ciruela y levadura, a clavo y jengibre, de nuevo andar los recuerdos de sus dedos arrugados haciendo masa y sus enseñanzas de recetas a ojo. Me saca otra sonrisa el recuerdo preciso de los lugares donde estaban los utensilios y el cuchillo que elegía usar. Y de paso se me vienen los delantales sucios de harina colgados atrás de la puerta. Y con la navidad viene llegando la época de la playa, allá vamos a comparar cuánto crecimos y cuánto envejecimos, nos veremos las várices nuevas y las estrías, el rollo y los pelitos, y será una vez más, lindo y pleno, los fuegos artificiales nos remontarán al más triste de los recuerdos pero es tan inevitable como deseado porque es así como estamos más juntos, en definitiva es lo que vamos a hacer, estar juntos. Brindo por la salud y la paz, la magia y los milagros, y las sonrisas.


















Coquetea tanto como yo, no lo puedo creer, tengo que poner la cámara de costado para que entre, está gigante, Rodri arma la carpa debajo, no hay mejor lugar para cobijarse y mientras él juega al explorador yo juego a fotografiar la florcita más chiquitita o a espiar el jardín desde atrás del molinete o el remolinito, como le decimos en casa.
Entretanto, la vida sigue, las abuelas encontraron otro nieto más, nos llenamos de asombros y pesares en la hora del noticiero, Latinoamérica sangra como de costumbre esta vez en Ecuador. Y las chacras parecen tan ajenas a todo, estallan, cambian, tan naif es la primavera a pesar de su esencia revolucionaria…
La bisagra entre lo real y lo virtual