Suspiro con amor por los deseos conseguidos. Suspiro con tristeza por los no cumplidos. Suspiro para quedar llena de aire, del que necesito para vivir, y para echar a volar también, salir andando.
Pero vamos por orden, el año comenzó con la decisión de buscarnos un nuevo director de la Banda, que la Dirección de Cultura pone en agenda, búsqueda, elección, todo eso. Nervios por lo que nos toque, incertidumbre. Y al fin, llegó Juane, un dire con muchas virtudes y gentilezas, con paciencia y saberes, perfil bajo y con ganas de entusiasmar, enseñar y darnos lo mejor que se pueda. Si, mejor imposible. Cada presentación en concierto fue un deleite, una fiesta, y un símbolo de respeto enorme hacia Oscar, y los más ancianos que nos fueron despidiendo. Crecimos sin saber que podíamos y eso tiene un doble placer, identitario y social. No hay integrante que no esté chocho. Así en este clima inmejorable y desde lo musical agregando mis clases de ensamble de guitarra, mi contento fue sublime. Qué año!
Los tés de Y Sin Embargo Te Quiero tuvieron nuevos sabores, inserción en el mercado y muy buena respuesta. A mi me divierte, me gusta. El acto de sembrar, cosechar, disecar, clasificar, envasar y diseñar sabores. Es un acto más de cuidar. Me da mucha satisfacción, no es trabajo a pesar del tiempo, del esfuerzo, la paciencia. Es muy placentero.
En algún momento del año que no puedo precisar vino Raco a la ciudad para hacerse los controles médicos de rutina y tuve una nueva satisfacción porque no sólo es el encuentro en tiempo real, sino la sucesión de encuentros pasados. Los que fueron en mi infancia, con temas y canciones, que sólo él y yo recordamos. De golpe advertí que tenemos poca gente a nuestro alrededor que recuerde eso. Y ese hecho nos une profundamente.
En agosto Rodri me pidió que lo ayudara con la mudanza. Volvía. Se divorciaba. Para una mamá sostener el dolor de su hijo, por lo que sea, es internar ese mismo dolor y tratar de sobrellevarlo. La mudanza conllevó a despedir la casa con los sueños de ambos puestos adentro en una mimesis extraña. Y medir continuamente cómo ayudarlo a construirse un mundo mejor. Así que el resto del año fui mamá, soldado, guerrera, sin tregua. Y abuela más abuela que nunca, porque que haya elegido volver fue una elección sabia que le permite ser mejor papá. Y ese rol, casi nuevo que tiene, estoy segura, lo va a salvar.
Ser abuela es una distinción y ver crecer a Dacio es el mejor regalo de la vida. Tenemos una relación que nos hace extrañarnos y que siempre necesitemos más tiempo para una nueva aventura.
Aún no puedo compartir con el Chino todas las partes de mi corazón, aún así es el estado de bienestar más próximo a la felicidad. Comparto la vida de una manera armónica y creo que ambos sentimos nuestro equilibrio. Se nos frustró un viaje por decisión mutua, por darle propiedad a la familia, y me gustó su respeto. Sigo eligiéndolo.
Llegó fin de año más rápido de lo que creí. Nos reunimos casi espontáneamente en lo de Pascual, que suma entereza y saberes profundos de convivencia, fortaleza y alegría. Esta vez Dacio terminó y comenzó el nuevo año con ambos, papá y mamá a la mesa. Brindé para que sea un año sin fracturas, más entero, menos escabroso.

