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sábado, 17 de enero de 2026

Balance 2025

Suspiro con amor por los deseos conseguidos. Suspiro con tristeza por los no cumplidos. Suspiro para quedar llena de aire, del que necesito para vivir, y para echar a volar también, salir andando.

Pero vamos por orden, el año comenzó con la decisión de buscarnos un nuevo director de la Banda, que la Dirección de Cultura pone en agenda, búsqueda, elección, todo eso. Nervios por lo que nos toque, incertidumbre. Y al fin, llegó Juane, un dire con muchas virtudes y gentilezas, con paciencia y saberes, perfil bajo y con ganas de entusiasmar, enseñar y darnos lo mejor que se pueda. Si, mejor imposible. Cada presentación en concierto fue un deleite, una fiesta, y un símbolo de respeto enorme hacia Oscar, y los más ancianos que nos fueron despidiendo. Crecimos sin saber que podíamos y eso tiene un doble placer, identitario y social. No hay integrante que no esté chocho. Así en este clima inmejorable y desde lo musical agregando mis clases de ensamble de guitarra, mi contento fue sublime. Qué año!

Los tés de Y Sin Embargo Te Quiero tuvieron nuevos sabores, inserción en el mercado y muy buena respuesta. A mi me divierte, me gusta. El acto de sembrar, cosechar, disecar, clasificar, envasar y diseñar sabores.  Es un acto más de cuidar. Me da mucha satisfacción, no es trabajo a pesar del tiempo, del esfuerzo, la paciencia. Es muy placentero.

En algún momento del año que no puedo precisar vino Raco a la ciudad para hacerse los controles médicos de rutina y tuve una nueva satisfacción porque no sólo es el encuentro en tiempo real, sino la sucesión de encuentros pasados. Los que fueron en mi infancia, con temas y canciones, que sólo él y yo recordamos. De golpe advertí que tenemos poca gente a nuestro alrededor que recuerde eso. Y ese hecho nos une profundamente.

En agosto Rodri me pidió que lo ayudara con la mudanza. Volvía. Se divorciaba. Para una mamá sostener el dolor de su hijo, por lo que sea, es internar ese mismo dolor y tratar de sobrellevarlo. La mudanza conllevó a despedir la casa con los sueños de ambos puestos adentro en una mimesis extraña. Y medir continuamente cómo ayudarlo a construirse un mundo mejor. Así que el resto del año fui mamá, soldado, guerrera, sin tregua. Y abuela más abuela que nunca,  porque que haya elegido volver fue una elección sabia que le permite ser mejor papá. Y ese rol, casi nuevo que tiene, estoy segura, lo va a salvar. 
Ser abuela es una distinción y ver crecer a Dacio es el mejor regalo de la vida. Tenemos una relación que nos hace extrañarnos y que siempre necesitemos más tiempo para una nueva aventura. 

Aún no puedo compartir con el Chino todas las partes de mi corazón, aún así es el estado de bienestar más próximo a la felicidad. Comparto la vida de una manera armónica y creo que ambos sentimos nuestro equilibrio. Se nos frustró un viaje por decisión mutua, por darle propiedad a la familia, y me gustó su respeto. Sigo eligiéndolo.

Llegó fin de año más rápido de lo que creí. Nos reunimos casi espontáneamente en lo de Pascual, que suma entereza y saberes profundos de convivencia, fortaleza y alegría. Esta vez Dacio terminó y comenzó el nuevo año con ambos, papá y mamá a la mesa. Brindé para que sea un año sin fracturas, más entero, menos escabroso.

martes, 31 de diciembre de 2024

Balance 2024

Brindar por el amor y hacer de ese brindis una mágica poción que me dió y nos dió un impulso para trabajar denodadamente desde el 1 al 22 de enero, con ganas, pasión, stress, fortaleza. A veces con una diversión desmedida y otras con el pesar del cansancio en la piel enrojecida. Fueron llegando los amigos de Rodri y Marti, uniéndose a los festejos y a los deseos de que sea la mejor fiesta de casamiento. Mis pensamientos se batieron sin cesar con mi propio pasado en igual situación. Me vi joven y eso me fortaleció aún más. Me centró en mi anfitrionidad, la disfruté. Me sentí acompañada por Mabi y Rober, en la misma sintonía. Convertimos la casa en un nido, donde se recordaron todas las edades de Rodri: el bebé, el niño, el adolescente, el joven. “Papá pato a mamá pata, el patito está en su nido” era la frase típica de la familia para indicar que había vuelto de alguna salida sano y salvo. La casa había sido el escenario de momentos icónicos que los amigos trajeron a la memoria entre carcajadas melancólicas y abrazos prolongados. Fue una buena elección celebrarlo en la casa. Los discursos en la ceremonia fueron sentidos, intensos, emocionantes. De los testigos y padres de la pareja. Marti entró al jardín del brazo de Laura, su mamá, apoyo incondicional que revalorizó los lazos femeninos que se estaban creando en esta tribu, como me gusta llamar a mi familia extendida. Faltó Dacio, no sin comentarios y entredichos. Faltó el Chino y me dolió, pero no me podía caer en ningún momento y menos en el desamor cuando lo que se festejaba era el amor. Faltaron abuelas desalmadas y parejas que se declararon desparejas. El amor es un hecho político, se toma conciencia, se trabaja para su permanencia, se institucionaliza en el matrimonio, se conforma un protocolo, tiene reglas tácitas. 

Pasaron muchos dias para que la vida pudiera normalizarse. Primero se fueron yendo todos a sus vidas y lugares, luego fuimos acomodando botellas, freezers y muebles. Muy de a poco comenzamos a pensar para adelante porque el para atrás había sido hermoso, una reunión donde no faltaron tías y sobrinas, hermanas y cuñadas, abuelos y padrinos. El calor derritió las pretendidas velas y marchitáronse las flores de las mesas, quedando la anécdota cómica para las mejores sobremesas. Después de esto, el año transcurrió tranquilo y sin apuros.

Comencé a ir a clases de guitarra porque sentí una tremenda nostalgia por el sonido de las cuerdas, en especial por la tonalidad de la electroacústica que compartíamos con mi hermano. Fue importante escucharme y entender que podía, y disfrutar de mi propia melodía en mis cuatro paredes, un mimo a mi alma. El momento del concierto de fin de año, fue en el anfiteatro de la ciudad, y usé para algunos temas la eléctrica de Rodri que se enorgulleció de su madre cuando vio las fotos y se atrevió a subirla a su instagram como historia. Me llenó de euforia y la autoestima subió varios niveles. Era sentir nuevamente que podía.

A mitad de año, cumplí los 60. Decidí pasarla con la persona más importante  de mi vida así que viaje a BsAs. Llegar a esta edad es pararse en el umbral de lo que te falta vivir, pensar en lo que harías antes de morir, qué modificar de la vida, de lo que se puede decidir obvio. Fue allí cuando planeamos las vacaciones de invierno, viajar con mi nieto a ver a su papá…así que un mes más tarde nos encontramos en el mismo lugar para disfrutarnos en mi plaza de la infancia, mi cine, mi barrio. Valoré la confianza que me dieron estos jóvenes papás de viajar con un chiquito de 5 años en avión y por una ciudad gigante que nos traga en amores. Paseamos a más no poder, tejiendo lazos increíblemente fuertes y hermosos. Y espero poder repetirlo hasta el fin. 

Gran parte del año fue pensar en despedir a Oscar. En septiembre nos dijo que era su último concierto, el de los 35 años. La banda dirigida por otro director era inimaginable. Óscar me apuntaló varias veces en la vida, me integró al grupo en los momentos más difíciles, las muertes que llevo en mi espalda, siempre llamándome a volver en los momentos críticos, así que la banda fue una familia extendida donde encontré un nido cálido y lleno de música para habitar los sábados. Este líder que ahora se jubilaba nos fortaleció a muchos y tuvo sin dudas la virtud de llevar el timón y el sostén durante todo esos años. Así que me puse al hombro los festejos de su despedida con todo el amor del que pueda brindar. Y fue emotivo y lloré y abracé y repasamos los momentos icónicos de su historia. 
Llegó fin de año, como siempre, repentinamente. Reuní a la tribu en mi casa. Cada uno tuvo en su lugar de la mesa una palabra. La de Dacio decía “un viaje” y él dijo: - El más lindo de mi vida fue cuando fui a visitarlo a mi papá a su casa. A otro le tocó “un momento memorable” y dijo - El casamiento. A otro “una persona”…”un recuerdo”…”lo que te marcó”…”un libro”…”un papelón”. Así nos fuimos contando y conociendo. A mí me había tocado “un deseo”. Así que levanté la copa y pedí en voz alta: - Que se repita este momento, que podamos estar todos juntos otra vez más.

domingo, 31 de diciembre de 2023

Balance 2023

Los comienzos de todas las cosas son apasionantes. Brindé por ello, instintivamente. Este fue un año de esos que se recordará porque es comienzo de una fractura mental y porque transgredí todas las reglas posibles. Cómo comenzó todo? El hito: la tremenda decisión. Presté mi casa y me mudé. Y como toda casa nueva me llevó la euforia de acomodar, pincel en mano, agujereadora, ordenar mis libros, mis petates, hacer jardín, sembrar el césped, coser las cortinas, todo todo todo por supuesto en la armonía disarmónica que se revelan los cambios.

Contra el furor de los que desaniman y no acompañan la causa debí hacer escudo, angustiarme con la fragilidad del desamparo y morir de felicidad con la confianza del acierto de la decisión. No sé si por terca o por emprendedora, gané un espacio conmigo misma que me fortaleció. Muchas veces miré alrededor y respiré aire nuevo, calmadamente, cursando el desarraigo con tibieza. Lloré mucho por la adversidad de los amores y porque esperé lo que no se debe esperar nunca. Quereme como yo quiero que me quieras, no es en absoluto más que un capricho absolutista. Aprendí mucho, me hice más sabia. Transité límites. Rodri me acompañó y eso bastó. Crecí. Y está bueno eso. Escuché como nunca a mi padre, a mi ex, a mi hijo, diálogos largos, asados eternos, meses más fríos que nunca. Hice viajes insatisfechos, me prometí no volver a hacerlos. El mejor viaje fue conmigo pensando para adentro de mi misma, buscando ansiadamente como vivir mejor.

Hace un mes Rodri volvió a sorprenderme; me dio a entender que si no me despabilaba me quedaba afuera de la foto de su casamiento. Había puesto fecha y yo aún no lo creía. Sólo el tema de la foto me recompuso. Lo llamé por teléfono y le dije que me ponía las pilas. Marti me pidió que les diseñe el té para los souvenirs. De golpe me ví con la alquimia de un nuevo sabor y con la artesanía de confeccionar 100 saquitos y 50 pirámides en origami. También me pidió, que en la ceremonia, dijera unas palabras. Entre pliegue y pliegue pensaba en el amor, su amor, mi amor. Hablar de amor justo ahora? Y cuándo si no? Siempre estoy convocando al amor. Creé a Y sin embargo te quiero! Que por cierto este año fue hiper productivo, llené el catálogo de sabores de té, trabajé amorosamente, con disciplina, escribí mucho, fui a ferias, dí capacitaciones a mozos y mozas… LLegaron las fiestas de fin de año, y tuve la fijación de brindar por el amor! No se me ocurre otro brindis: Por el amor, que es para cada uno distinto. No es el mismo para cada cual. El amor no es universal, único. Cuando hablamos del amor, cada uno piensa en algo diferente. Yo aprendí este año de un sopetón que es tremendamente frágil y fabulosamente poderoso. Y creo que por ahí va ir el discurso. Chin chin. Por los que apostamos al amor diariamente, salud!

viernes, 30 de diciembre de 2022

Balance 2022

El deseo de vivir más tranquilos, buscando cada uno su lugar en el mundo tuvo el reto o la contrapartida de sentir las ausencias que cada cual tuvo, de sus orígenes, sus pertenencias y sus amores variopintos. Cobrados como en una especie de multa, el precio de los pasaportes. Rober tuvo un infarto, tal vez la dolencia física al corazón más representativa. A mí se me dió por aumentar las canas y las arrugas, como un fiel espejo del alma. Pero aún en los estados más críticos, pensamos que el otro está mejor que nunca cuando hace lo que quiere y elije lo que quiere. Cada uno zambullido en su propio proyecto y en su propio mundo, trata de ser feliz. 
En mitad del año festejamos los 80 de mi padre, fiesta de salón, amigos, mucho preparativo, ideas que iban y venían, trabajo, encuentro con los nietos, emociones, fotos viejas y todos los uf que la familia puede hacer. Vibramos en la misma sintonía para disfrutar a este hombre que es capaz de ser tan distinto con cada uno, tan intenso, sabio, profundo. Amé trabajar para festejar. Y tantear cada rasgo de felicidad, de dónde proviene, de qué intersticio llega, en qué pliegue del tiempo se origina. Junio pasó. Cuántos días tarda en desdibujarse una sonrisa? Por suerte el Chino me desprendió las raíces para viajar al NOA y la experiencia de conocer nuevas gentes y paisajes de altura fue superlativa. Fue un viaje potenciador de ideas, tiempos, colores, comidas; todo comienza casualmente el 9 de julio, independizándonos también de los dolores que intentábamos dejar en las luchas cotidianas. Así que volver al terruño tuvo el encanto de la primavera renovada. Y embanderé nuevamente proyectos viejos en cabeza nueva, una vez más! Con ese fervor llegué a fin de año, despacitamente y sin el apuro de nada para terminar, tal vez porque todo empezaba. Así, alzamos la copa. Por los comienzos, salud!

viernes, 31 de diciembre de 2021

Balance 2021

Creo que el deseo de una pronta vacuna debe haber sido el deseo de muchos habitantes de este mundo. Tanta esperanza acrecentada y tantos números dimensionados en casos, ciudades, géneros, hospitales, edades. Nos volvimos expertos en estadísticas, en comunicación, en ordenamiento de reglas, en protocolos. Casi robotizados, esperamos los turnos de la vacuna. Cuando le tocó el turno a los de mi edad yo no lo podía creer porque sabía que los de mediana edad seríamos los últimos y nunca imaginé que sería este año. Ni hablar cuando se hizo el llamado para la segunda. Y para la tercera! Por suerte conozco muchas personas que se emocionaron en el vacunatorio. También muchas personas que se sacaron fotos para retratar tan importante momento y no pocas personas se tentaron a subirlas a las redes en un acto desmedido por presumir. Espero recordar por mucho tiempo el aplauso al finalizar, porque estas acciones en masa me desencadenan el llanto. Se aplaudió a los científicos y al estado, y a vos y yo que nos animamos. Se aplaudió a la grandeza y a la inteligencia, al conocimiento y a la responsabilidad. A la humanidad entera. Y por supuesto, se aplaudió a la vida. Porque tanta fue la muerte derramada. Tan rápido y tan antes de tiempo partieron algunos amigos. Los primeros grandes protagonistas fueron los médicos. Los segundos, los enfermeros. Los terceros, los viejitos. Pascual salió a la calle después de mucho tiempo de estar confinado. Comenzamos a ver a los amigos aunque tomando distancia. Las mesas de Gula se llenaron porque la gente moría de ganas por salir y Rodri supo dar una propuesta interesante…una choripanería gourmet que admiró a más de un visitante del pueblo. Yo estuve intensamente trabajando, en parte porque pienso que es la mejor manera de no caer en la batalla. Pero también con la certeza de que es la única forma de salir adelante. No fue un año apacible. Viví separaciones y sobresaltos. Marcas serán, cicatrices. Algo de angustia se deja ver en mis párpados caídos y en la piel llena de manchas por los soles de la juventud. Extrañé más de la cuenta. En los últimos meses del año, tuvimos el reencuentro con nuestra querida banda de música. Lo disfruté con la fascinación que dejan los juguetes nuevos. Estábamos todos, me acuerdo de esa foto, todos! Cada cual se fue recuperando de sus achaques de salud. Sólo el Choli, que fue por muchos años nuestra mejor compañía, faltó, se fue sin el abrazo prolongado que me daba los sábados cuando nos despedíamos. Casi sin notarlo, llegó una Navidad a la que ya sabíamos que alguien iba a faltar. Dacio puso la estrella en el árbol porque es el chiquitín de la familia. Todas las ceremonias que durante años insisto en preservar están a salvo con él que ya sé que será mi mejor aliado. El fin de año nos encontró pensando en viajes, en partidas y en un futuro distinto al de este año atroz, desordenado y con tantos asaltos al corazón. Alzamos las copas, ya la vacuna está, sólo falta una vida más armoniosa, que los pesares pesen menos y ahí va el deseo: que se venga un aire nuevo, de colores, fresco.

jueves, 31 de diciembre de 2020

Balance 2020

Como si se tratara de un presagio, haber brindado por la vida un par de meses antes que la OMS haya declarado una nueva pandemia que azota a la humanidad, fue todo un símbolo. Cada día que pasaba fuimos aprendiendo a valorarla, ansiarla, cuidarla, pensar denodadamente en ella….Me resignifiqué, me armé, me puse escudo, me puse en lucha, me calcé los zapatos con clavos para poder escalar y no caer de la cornisa, fuerza, vamos, no es más que un nuevo desafío. O como me dijo Ceci al teléfono: -Es lo que nos toca vivir- Y enseguida el link que uno hace es: nuestros abuelos viviendo de niños la primera guerra y huyendo de jóvenes de la segunda…y de la otra rama, nuestra bisabuela, tras varios meses en barco, parió a mi abuelo en el viaje…Los inmigrantes están hechos de sufrimiento, paciencia, desarraigo y hambre. Pero a nosotros nos tocó esta otra historia, la de la pandemia, que se podía convertir en guerra por los alimentos, los respiradores y las camas de terapia. Si así se crearon mis miedos, los ahuyenté con valor de nieta y bisnieta de inmigrantes. Creo que en parte estaba fortalecida porque un mes antes Rodri nos arrastró a todos a un viaje tan sentido como escandaloso… nos regaló la satisfacción de haberse recibido que para un padre es como sacarse la Lotería del Amor. Pero además se sumaba a que fuimos a visitar a Delia que Dacio había convertido en tatarabuela y fue fuerte…y más fuerte fue que de golpe (no sé quién llevó a quién) pero nos encontramos Rodri, Dacio y yo en la Plaza de Martínez, en la calesita de mi niñez, en mi calesita, y no hay explicación para el paso de los días más que pasan, ni sabiduría de cómo se imprimen los bellos recuerdos en eterna cadencia…y esa contentura aún me duraba. Así que con el envión que da la felicidad de haberse sacado la sortija, alcé a Rodri, compré la embutidora, la harina, los petates para ayudarlo a andar, cruzamos puentes cual fronteras y par a par, y como pudimos (con la lengua afuera, con el latido galopando adentro) emprendimos el sueño que había comenzado como proyecto hacía 10 años atrás en un lugar que se llamaba El Último Beso. Lo nombro porque recordamos ambos el preciso momento en que lo soñamos. La diferencia es que lo haríamos este año, año de la pandemia, las restricciones, el alcohol en nuestra piel, y los barbijos tapando la boca de los deseos. Arrastrada por la corriente del río más asombroso de mi vida hecho hijo hecho Rodri…Nació Gula. Y pudimos y pudo y pude. Y llené de paréntesis lo que no pude. Total, más adelante…y sin embargo. 

Me sorprendí de cómo fui mutando de la sidra inconclusa al curso de agroecología del Inta, de la banda querida al taller de bombo para principiantes de Flor, del romanticismo de los panes recién horneados y los postres perfectos a la agitación en la gestión de los créditos bancarios para sobrevivir; enamorándome con Casita de Chacra y todas las buenas lecturas que las tardes apacibles, nubladas y llenas de pájaros me adormilaban de placer. Con mi Chino, más juntos que nunca, bailamos folclore, practicamos las partes que el maestro nos enviaba y la casa se llenó mágicamente de música a horas extrañas, encontramos las voces latinoamericanas cantadas por Isaac et Nora desde lugares tan lejanos y a la vez instalados en nuestro living por la maravilla de la tecnología que nos hizo estar cerca de todos, pegados mejilla a pantalla. 

Casi a fin de año y aunque sintiendo alguno que otro sueño expropiado por la propia realidad advertí una vez más la inmensa grandeza de los logros de un año que pareció durar mucho más que 365 días, de estar sanos, y vivos.  Para la Navidad estuvimos con el barbijo corrido por un rato para comer el consabido vitel toné cada vez más perfeccionado y no hubo baile ni abrazos con extraños. En el momento de los deseos, al brindar, no puedo pensar en otra cosa que en la vida, que esta mesa se repita, con los mismos, brindar por los hombres de ciencia que están ahora pipeta en mano microscopio en ojo, trabajando en la vacuna… sí, que se invente pronto prontamente, salud.

martes, 31 de diciembre de 2019

Balance 2019

La vida y la muerte se dieron la mano, tal vez haya habido un pacto entre ellas, esa teoría la sostuve siempre y esta vez no dejé de temblar cuando nació mi nieto y sabía que se estaba yendo mi madre. La vida discurrió dulcemente y aunque yo no estuve presente en cuerpo, mi alma viajera estuvo acariciándolo con una pluma; hacía más calor que de costumbre porque al calor habitual de un enero en la pampa se sumaban los calorcitos individuales de todos los que ya estaban amándolo recibiéndolo abriéndole los brazos con la tranquilidad que aparece después de las tempestades, esa calma madre útero nana tibia. En esa serenidad se fue desovillando la maternidad de Viqui, toda ella lana suave y con ganas de apachurrar, nos  mandaba fotos y videos para estar más cerca, sin saber que una parte de mí ya estaba allí y que había decidido ser abuela por mí misma y no sólo por su testarudez. Así se fue tejiendo este amor en una urdimbre que trata de enlazar las partes desconocidas de cada uno, punto cadena, y una lazada que se clava allí en ese agujerito insólito, el lugarcito ese incompleto; tengo en mi memoria la mano arrugada de mi abuela enseñándome a tejer ese punto maravilloso de la vida. 
Qué año lleno de cosas que dieron vida! El Chino me invitó a hacer vino, un viejo anhelo de él; era febrero el tiempo de la vendimia, todavía recuerdo el llamado telefónico en el que me convencía que sea su socia y que me iba a gustar y que un finde lo acompañe para aprobar lo que yo sabía que me iba a encantar, lo que él sabía que estaba necesitando, lo que yo sabía que disfrutaría, lo que él necesitaba que yo respirara: aire tierra vida; porque de eso se trata al hacer vino: de tocar racimo vida, de tocar malbec vida, de sentir tierra vida y la palabra repica porque es así, repica a cada paso, y así durante todo el año fuimos al Chañar, los hacedores del vino que se llamó Antoine gracias a un tatarabuelo del Chinito, tozudo y valiente que se mandó una hazaña durante la resistencia nazi. Mientras tanto en los tiempos de espera nos pusimos a hacer sidra porque las manzanas son tentaciones del Edén. En una fantasía difícil de explicar nos embarcamos en un arca por decirlo de manera bíblica (esta vez yo lo embarqué a él) y así nació Šárka, sidra feminista y guerrera, probé sabores nuevos y viejos, y nunca antes tuve certezas tan claras de lo que quería. 
En el medio de estas pasiones Eva iba muriendo de a poco, y mi corazón se rasgaba cada vez que la morfina la dormía mientras me quedaba contándole girones de estas bellezas llenas de vida…Rodri, Guille y mis sobrinos, viajaron para despedirse de ella, era un fin de semana largo. -Vinieron todos…me voy a morir?- nos dijo.  El 12 de Mayo partió a reunirse con Omar, sus papás Antonio y Elizabeth y la tía Gorda; no sé nada todavía de ella, era tan independiente! 
Este año el maestro de la Banda, Oscar, me pidió que escribiera las biografías de mis compañeros para presentar en el Programa del Concierto de los 30 años. Porque todos estos años cumplíamos, cosa que ameritaba un Gran Evento Gran en el Complejo Cultural.  Así que gran parte del año, me asomé por la ventana de la vida de todos, hice 32 entrevistas que luego volqué en papel, historias de vida preciosas compartidas enamorables admirables inesperadas. El ejercicio de pararte en el medio y mirar de dónde viene cada uno y hacia dónde va, de dónde vengo yo y adónde voy? Es maravilloso. Somos lo que hicimos, somos de lo que nos fuimos llenando en esta vida. Sigo mirando al mundo con ojos inquietos y curiosos y escucho atenta las palabras de los más viejos que son las más sabias señales. Volvimos a brillar, a lucirnos en los conciertos, volvimos a festejar en una cena baile en el lugar que nos vió nacer, la Asociación Española. Fue un año que terminaba llenito de música, también finalizada la grabación del CD que quedará para presentar el año que viene. 
Rodri aprendió amablemente a luchar con los tropezones de su paternidad. A mí me fue regalando visitas, vacaciones, recetas nuevas, presagios buenos y deseos aun mejores, compinchadas y peleas, y la decisión de volverse al pueblo cuando terminara de estudiar. Así que las fiestas navideñas nos encontraron nuevamente juntos, él ya instalado con sus bártulos y petetes, y yo asombrada con las vueltas de una vida muy acaracolada. Ceci, mi hermana encontrada sin querer fue la frutilla del postre más delicioso que pude comer en mi vida. Brindo por ella y por nosotras, y por nuestro padre renacido, y por la vida.   

lunes, 31 de diciembre de 2018

Balance 2018

Aprendí que los caminos, cuanto más sinuosos y escabrosos son, más altos tenemos que hacer en el andar. No tan sólo para respirar pensar descansar sino para calcular cómo encarar lo que falta lo que queda lo que hay. En el detenimiento uno mira el paisaje distinto;  no es lo mismo que verlo con el vértigo del movimiento,  con la velocidad de lo inalcanzable lo infinito lo pasajero. Cuando uno para, ve nítido; siente la caricia del sol y  la modorra, y cada gota que cae sobre la piel cuando se ducha; escucha el trino al amanecer los perros a la noche los gatos a la siesta, en fin… siente. Y es eso lo que pasó, me la pasé sintiendo. Cada parada no era más que una excusa atolondrada para contar estrellas, o mirar la corriente del río. A veces, en el abismo de la sala de espera de un hospital te encontraba Omar en un recuerdo. Y en cada excusa se encerró la más terrible de las verdades: el cielo nunca es el mismo, el río…menos. Volví a la banda gracias al maestro que intuye siempre mis necesidades de andar fluir soplar…Seguramente, gracias a que paré o sea en una de mis paradas, me encontré sin querer con el Chinito, porque parangonando a Serrat, así de caprichoso es el azar. Escuché una música nueva, su música. Y me atreví a preguntarme cómo sería mi piel junto a su piel. No existen explicaciones para el amor, cómo nace, de dónde viene, por qué, así que así fue. Rodri no dejó de sorprenderme; como cada año me deja boquiabierta y éste es el de mayor apertura de boca…recuerden que estaba detenida, me había sacado los zapatos, así que descalza uno siente el paso y la huella blanda en la arena pero también el dolor del talón partido. En medio de todas las declaraciones de amor, mi madre no dejaba de dolerme. El paso lento fue más lindo de a dos, fue muchas veces paso bailado, paso abrazado, paso esperado, paso extrañado…De golpe y para despabilarnos, nos preparamos para el "gran evento gran" del año, nos excitamos y lucimos y brillamos en la inauguración del Complejo Cultural ante 400? vecinos y amigos de Cipolletti. En algún momento no preciso empezamos con las tardes de grabaciones; grabar un disco con la banda es el sueño más maravilloso que he tenido  y una oportunidad que pocos tienen, me sentí elegida suertuda envuelta en disciplina exactitud tiempo rigor, y la exigencia de acompasarnos sí o sí…pero las flautas ya veníamos enredando nuestras melodías desde hacía rato. Al son de este amor ineludible fueron madurando los frutos de nuestras huertas, y también mi hijo y sus hijos; y la Navidad nos encontró a todos juntos. Y también juntos, este fin de año y este Año Nuevo, y alzo la copa y brindo para que retroceda la muerte, porque vivir es demasiado lindo.

domingo, 31 de diciembre de 2017

Balance 2017

Como ocurre en la vida, en todas las vidas, hay años que merecen enterrarse, años que merecen olvidarse  porque aunque quisiéramos aprender algo de ellos cuesta tanto ver el por qué de las cosas… por qué dejamos de soñar…por qué los rumbos se pierden…por qué enfermamos… …por qué nos desilusionamos, desamoramos, desesperamos, destejemos, desluchamos. Sucedió en todas las vidas pasadas, se sucedieron guerras que no se entendían y que destartalaron el orden de las cosas…por qué no pueden sucederse años que desarman, que empobrecen, que dejan morir alguna parte de nosotros mismos. Hace trece años viví un año similar que me dejó como sacudida por un tsunami y aún no lo entiendo por lo que supongo tampoco entenderé éste. Qué difícil es hacer un balance desbalanceado, casi no tiene pronunciamientos, las oraciones se tachan, los discursos se borran, la tristeza se descontrola y los brindis parecen imágenes congeladas y desconectadas de la realidad…esa que dice esa no soy yo…esos no somos nosotros. Esto, no me puede estar pasando a mí. Cierro los ojos y pienso que es un sueño con final no correspondido, no obstante abro los ojos y recorro con la mirada ciega algunos momentos que hicieron una chispita en el corazón, lo mimaron, le hicieron una caricia, como un bálsamo...en la jerga popular se diría: una de cal y una de arena. Aquí enumero…El viaje en el que ayudé a Rodri a tomar decisiones importantes, una nueva carrera, que es como redefinirse, repensarse…y eso exige ante todo, valor. Apostar a algo nuevo es audacia, sin duda su virtud más visible. Me gustó estar ahí y ser parte de eso…me hizo sentir importante…Y el otro viaje, en el que nos escapamos a Bariloche a poner la mente en blanco. Otro viaje más? El viaje en el que rescaté a Gina de una situación límite y sin querer lo disfrutamos como nunca antes lo habíamos soñado, las cosas que salen sin planear siguen siendo para mí las más hermosas…en medio de algo feo nos pasó algo lindo. Qué más destacar del año? Miranda recibió su título y más tarde, el premio a la mejor alumna, y el orgullo que embarga a la familia y las emociones que nos revitalizan. Y Antonio egresó del cole y tuvo marcas nuevas como atleta…Y El Benja se jubiló después de 40 años de vida en nuestra empresa y lo premiamos por su amistad y su lealtad…nos hizo mirar la historia, buscar su legajo, repasar momentos que estaban latentes en algún lugar y se dispararon como cohetes…estoy acá reviendo fotos para hacerle un homenaje y su paso por esta vida y por nuestras vidas me enorgullece de tal manera, que me da la entereza para finalizar el año, como un cuento con un final no tan feliz…aquí…brindo por el fin de este sinuoso y escabroso recorrido.

sábado, 31 de diciembre de 2016

Balance 2016



Brindar por los grandes sueños, fue el brindis del año pasado.
Cuando uno habla de grandes sueños parece hablar de un augurio para los grandes. Nunca me sentí grande del todo. Pero después de este año, así me siento: grande. 
Grande porque soñé despierta con cosas lejanas e inmensas y aún cuando trabajé cual hormiga pequeña para conseguirlas, sí, contra viento y marea, contra humedades y tormentas, contra enojos y decepciones, contra resfríos y enfermedades; salía el sol de la certidumbre de que todo se alcanzaría. Estar con Eva más de la cuenta, me daba el ímpetu y el valor que mi madre sella en todas las cosas, por lo que eso nunca me faltó. En el cansancio de nuestras noches, brindábamos muchas veces con un champán, por los logros de ese día.    Al fin terminamos de recuperar la casa, luego de muchísimos viajes, que nos acercaron nuestras naturales lejanías. Ya era una nueva Navidad que nos encontró en la casa del Tío Guille, recuperando el recuerdo de la felicidad. Vi a Martín llorar de felicidad, lo cual no es poca cosa para un pisciano escéptico como él. Y su llanto no era para menos, o no estoy hablando de grandes sueños? Este año, nació Adora Nina, llegada una mañana de invierno justo cuando yo en mi enésimo viaje me encontraba perdida en Luján (que por mucho tiempo fue como el Triángulo de las Bermudas, jaja). LLegó dándonos a entender varias cosas: que la belleza existe, que la felicidad existe y que el amor también existe. Y que se agrandaba la familia. Con ella conocimos a una nueva abuela, un nuevo tío, y el árbol genealógico extendió sus ramas.
En pleno invierno, aun cuando en el valle las ramas están sin hojas, es preciso mirar los brotes, que son como promesas de lo que vendrá. De igual forma, viví la maravilla de los secretos develados, tímidamente ocultos como las yemas, brote promesa reserva para seguir viviendo; y me sentí doblemente grande, con grandes sueños nuevos para hacer crecer.
En los grandes sueños está incluida la graduación de Miranda, que nos juntó a toda la familia, cual Campanellis, en un viaje a Córdoba sin igual. Su tesis aprobada con 10,  recordaba la genética de sus padres, y Omar una vez más brilló en su presencia. Viaje de turismo y aventuras, anécdotas e historias. Conocimos a Pablo al que deseo sea parte de nuestra tribu.
Y en los grandes sueños de este año, también tiene su trono Rodri, por su graduación de la secundaria y salto a Buenos Aires, en donde vivirá en nuestra casa recuperada, recuperando a la Tia Gorda a la que vimos andar por su casa sonriendo orgullosa,  rozándonos el hombro con levedad, mirándome desde el altillo, sudorosa cuando plantamos el jazmín y nostálgica en el recuerdo de sus rosas chinas; queda cuidándolo no hay dudas.
Así como una proyección de espejos, así proyecté mi propio sueño en el de Rodri. Así lo ví crecer, me ví crecer. Me soñé, me espejé y a lo largo del año, me despedí una y otra vez; y en cada bienvenida, ya vivía con intensidad la fugacidad de las despedidas y encendía la cámara lenta para retener la imagen. Se sucedieron en catarata, las últimas veces de todas las cosas. Para Rodri todo era por última vez, lo que le confería un clima de muerte en algún sentido. Sin embargo, para mí era la primera última vez de todo.  Ya saben que yo mido los grandes sueños en la pequeñez de las cosas cotidianas. Pero así se sucedieron los hitos de esta historia: 1) La Gran Noche de Bienvenida al  Buzo de Egresados (en la que no sólo pintaron una bandera sino también parte de mi mobiliario), 2) La colosal y renombrada Fiesta de 18 años intitulada Gordoh Fest (que empezó siendo para 50 y se agregaron 100 más, incautos que llegaron bajo la lluvia, convertida en barro que tapizara los pisos de la casa), 3) Día de la Madre, limpiando los restos de la Fiesta (qué otra cosa puede hacer una madre para ser feliz? Además de saber que era la primera y última vez que limpiara los restos de la fiesta del cumple N° 18? 4) La Colación de Grados (incluida la previa de la elección de las personas que le otorgarían el diploma, la amada Miss Mary y el capo de Mr Pablo), 5) El Baile de Egresados (lo mejor, la elección del traje con la abuela y los zapatos con el abuelo; lo peor, las peleas,  pero nadie quiere mencionar las miserias del alma ajena en este texto; y lo deseado: una fiesta maravillosa), 6) El Viaje de Egresados (no hay palabras, tal vez exultante? excitado exitoso? jaja). Queda claro que 5to. es una fiesta? No hay parangón de felicidad por muchos años. En todo sentido se cumplieron los grandes sueños. Tal es así que cuesta brindar por más. Pero no me achico, brindo: por los nuevos grandes sueños.

jueves, 31 de diciembre de 2015

Balance 2015



Por los recorridos, así brindamos el año pasado. Los recorridos que dejan huella de andares firmes, vaya que los hubo este año! Y los recorridos que uno hace como flotando en la niebla que se escurre entre las cosas, que no dejan pisada, capaz que nadie los recuerde dentro de algún tiempo, pero que el aire del sur los renueve de a ratos. Los recorridos que uno hace de ida y vuelta, los que van para atrás en el tiempo y vuelven al presente para instalar lo que instalan las cosas vividas. Este año hubo de todo esto. Como vino Raco a visitarnos, vivimos para atrás muchos días del año, llegué a mis 12, pasé por mi adolescencia, la universidad, la maternidad, y volvía con total facilidad cada vez más nítidamente haciendo cálculos de fechas en función de los hitos históricos y mi recuerdo traía a Omar de la mano y se lo ponía en la mano de todos, especialmente de Gina y Antonio que aprenden a conocerlo de esta manera. Fuimos con él  a los lugares conocidos y adorados, a la cima de la montaña que es como el lugar de los dioses, a los lagos, a esa meseta inalcanzablemente extensa y le llenamos los ojos de paisaje patagónico para que no lo extrañe tanto...Y nos reencontramos con gente convocada para la ocasión de homenajearlo y quedó llenita el alma de tanto recuerdo foto abrazo, nunca había repetido tanto la frase: te acordás? Y como siempre digo es estresante no recordar lo que otro recuerda y viceversa, uno hace esfuerzos inútiles por concordar y muere de felicidad en el encuentro de los recuerdos!



También fui y vine a los años en que fui maestra rural, fue casi sin querer,  convocada para restaurar los bancos de madera, recuperar un poquito de historia y así dejar a la escuela de María Elvira preparada y hermoseada para festejar sus 80 años; armamos un aula ambientada en 1935  y bueno, yo que soy la reina de las emociones, no advertí el vértigo que me provocaría tanto reencuentro de exalumnos y excompañeros…y agradecí por invitarme porque fue un regalo…y me dejó mirar para atrás y ver el recorrido una vez más…



Este 2015 nos dejó recorrer los 20 años de la publicación del Libro de Carrusel y los 30 años del Centro de Escritores, buscar más y más fotos y vernos tan jóvenes…Otro recorrido fue a mi Buenos Aires natal. Volver siempre es nostalgear con las veredas los vecinos la plaza el shopping la avenida, volver es recuperar algo, el olor del barrio, el rechinar del colectivo sobre los adoquines, el charco alquitranado, y es nostalgear también con sus presencias, de Omar el diarero un mediodía más hablando de su quiropraxis, de Juan Carlos de La Cuyanita sacando la cabeza por la vidriera, de la Tía Elsa emocionada, y es nostalgear con sus ausencias, todo lo que ha desaparecido por la voluntad del tiempo, de la modernidad o de la baja estabilidad de las herencias. Y repetir en voz alta, para que no se escapen los recuerdos: sabés Rodri lo que había acá? Dos viajes fueron tan reparadores como desgastantes, así los recorridos así el cansancio así los encuentros que abrazan así.



Los recorrí disfrutando a mi hijo saltar de a ratos su adolescencia para parecer más grande, ir a votar juntos, discutir los candidatos y sus modelos de país, escucharlo hablar de amor cholulamente …y sin dejarme opinar más acerca de este asunto… no hay caso, no se da cuenta que soy una entendida, una experta, una master…me tengo que contentar con enseñarle los secretos de la cocina y descreerme del poder absoluto de mis enseñanzas.



Recorrí mis tiempos de tés, despacitamente, como suelen hacer los orientales, dejando a Ohno que me tranquilice con sus palabras de mentor, sensei, padrino, dejándome recorrer este camino descalza para sentir más lindo, con la piel la sonrisa y el corazón. Los pies en el camino justo, los sueños lo suficientemente grandes para no perderlos de vista. Brindemos entonces por los grandes sueños!

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Balance 2014



Las celebraciones, fue el motivo del brindis del año pasado. Celebrar la vida, no es poca cosa, es todo. Así que el chocar las copas y las tazas es un despertar continuo del silencio cotidiano, de la aletargada existencia. Todo marcha con la insistencia del recorrido, casi obstinada e impertinentemente. Lo bueno es que después de toda marcha, es muy agradable mirar el recorrido y ver cuántos días de frío y de calor hicieron falta para notar los logros.

Rodri y yo estuvimos mano a mano con el estudio, y celebramos la brillantez del conocimiento.

El cumple del tío Guille fue una celebración a los recuerdos desde el hippismo cruel de los años 70 hasta nuestros días. Me encantó desatar las fotos prohibidas del álbum secreto de la familia y dejar a todos llenitos de emociones.

Pascual presentó un nuevo libro y capaz que haya sido “la celebración” del año, tierna, melancólica hasta la médula, y la palabra no es casual. Por momentos pensé que con el libro quería dejar atrás el recuerdo, cerrar un capítulo; por otros pensé que quería volver a vivirlo y el libro era una excusa…no importa, estuvimos ahí, no nos perdimos detalle, ni gesto ni mirada, ni capricho ni lágrima, estuvimos atentos a su tanta felicidad porque eso ya era la celebración plena.

Raco enviudó, y la celebración se convirtió en solemnidad y puro apoyo para que resista un amigo. Tratar de recordarlo como lo conocimos siempre es tan gratificante como peligroso, pero es casi imposible no imaginarlo así a la distancia.

Mabel recuperó a sus tres hijos, sí, los encontró gracias al mejor buscador del siglo que es “Facebook” y vaya que celebramos! lloramos por su felicidad a la vez que nos dimos cuenta que se ampliaba esta tribu que tenemos por familia, que la mesa del asado era chica y que a Rodri de golpe se le duplicaba la cantidad de primos.

A 10 años sigo extrañando a Omar. Viene cada tanto a tener largas charlas conmigo cuando amerita la circunstancia.

Cumplí 50 años sin pompas ni platillos, pero me dí cuenta por dónde pasaba la felicidad. Disfruto de convertirme progresivamente en suegra, de comer un durazno, de secar los pétalos de mis rosas, de pintar las paredes, de escuchar a Aristimuño, de leer novelas, de cocinar pasteles, de cosechar cerezas, de esquiar con mi hijo, de estudiar mis tesitos, de reírme, de ver a mis padres, de premiarme con un waffle y una IPA, de viajar en mi auto nuevo y de pararme en el camino, o de pararme en el recorrido para mirar atrás y adelante. Este es el brindis de este año, por los recorridos.

domingo, 29 de diciembre de 2013

Balance 2013




Por los homenajes, las ceremonias, los reencuentros. Por los de ayer y los hoy. Así brindamos el año pasado.  Y con este deseo tremendo, no pareciera casual que estemos preparando en estos días un encuentro más con los chicos de Carrusel, esta gente querida que da vueltas por varias ciudades, de aquí y de lejos. Algunos ya avisaron que venían, a mí ya me salta el corazón, se me estrangula la garganta, pasaron 18 años y algunos tenemos hijos adolescentes.

Otro reencuentro, y sin dudas, el hito más grande de este año, fue un viaje a esquiar con mis sobrinos y Rodri. Lejos fue el momento más lindo del año, estábamos a nada más que a cuatro horas de casa y sin embargo, tan lejos. Fue tan emotivo y tan intenso, tan esperado y tan deseado por todos nosotros que valió la pena el lagrimón que nos pegamos. Un viaje que hizo replantearnos quiénes somos. Porque el quienes somos es una construcción, es lo que hicimos, es nuestra niñez, nuestros amigos. Me reencontré con lugares perdidos, con amigos perdidos, con sentires olvidados. Y también con mi familia. Y eso me dio un sacudón.

Otro reencuentro fue con la guitarra electroacústica, la Antigua Casa Nuñez de Omar, que decidimos reparar una vez que salió del ropero de la Tía. Resolvimos reparar la guitarra sin detenernos a pensar en lo que ocurriría: que volvería a escuchar el mismo sonido de la guitarra, el mismo,  y que ese sonido sería tan poderoso como para despertar otros recuerdos dormidos: las guitarreadas, las juntadas con amigos para “hacer” música, los recitales de Seru Giran que vimos en Zakoga. Tan poderoso como para despertar el dolor. Un día, escuché el solo de Escalera al Cielo. Era Rodri que tomó la posta y será el continuador. Es suya.

Por otro lado, los proyectos grandes (esos que pocos conocen pero que ya me animaré a contar) se van concretando y a cada vuelta de mate, a cada taza de té, a cada capuchino o cada cervecita le choco un brindis para que no se le ocurra a la divina providencia jugarme una mala pasada. Tengo más canas pero más experiencia, capaz que sea por eso, que siempre estoy celebrando. Celebro la gloria de estar vivos, de seguir andando, de mirar hacia delante, de detenernos a mirar para atrás, de saber agradecer, de reír, de hacer música, de leer un libro, de encontrar en la mirada de mi hijo el significado de mi existencia.  Celebrar es honrar, honrarnos. Este es el brindis de este año: por las celebraciones.