Playing For Change
Es un sentimiento.
Querida letra. Queridos todos. Los adoro!
miércoles, 21 de septiembre de 2016
miércoles, 13 de julio de 2016
sábado, 7 de mayo de 2016
La insoportable levedad
En este otoño nuevo o viejo
El hombre nunca puede saber qué debe querer, porque vive
sólo una vida y no tiene modo de compararla con sus vidas precedentes ni de
enmendarla en sus vidas posteriores.
¿Es mejor estar con Teresa o quedarse solo?
No existe posibilidad alguna de comprobar cuál de las
decisiones es la mejor, porque no existe comparación alguna. El hombre lo vive
todo a la primera y sin preparación. Como si un actor representase su obra sin
ningún tipo de ensayo. Pero ¿qué valor puede tener la vida si el primer ensayo para
vivir es ya la vida misma? Por eso la vida parece un boceto. Pero ni siquiera
boceto es la palabra precisa, porque un boceto es siempre un borrador de algo,
la preparación para un cuadro, mientras que el boceto que es nuestra vida es un
boceto para nada, un borrador sin cuadro.
«Einmal ist keinmal», repite Tomás para sí el proverbio
alemán. Lo que sólo ocurre una vez es como si no ocurriera nunca. Si el hombre
sólo puede vivir una vida es como si no viviera en absoluto.
Milan Kundera
Mientras preparo el clásico budín de limón de los domingos, subo las fotos del otoño, pienso en Kundera, en la posibilidad de vivir repetidas veces este último año de Rodri en casa, en este peso absoluto que tienen los minutos y en la levedad insoportable que deja la lluvia de este otoño imprevisible...
jueves, 31 de diciembre de 2015
Balance 2015
Por los recorridos, así brindamos el año
pasado. Los recorridos que dejan huella de andares firmes, vaya que los hubo
este año! Y los recorridos que uno hace como flotando en la niebla que se
escurre entre las cosas, que no dejan pisada, capaz que nadie los recuerde dentro
de algún tiempo, pero que el aire del sur los renueve de a ratos. Los
recorridos que uno hace de ida y vuelta, los que van para atrás en el tiempo y
vuelven al presente para instalar lo que instalan las cosas vividas. Este año
hubo de todo esto. Como vino Raco a visitarnos, vivimos para atrás muchos días
del año, llegué a mis 12, pasé por mi adolescencia, la universidad, la
maternidad, y volvía con total facilidad cada vez más nítidamente haciendo
cálculos de fechas en función de los hitos históricos y mi recuerdo traía a
Omar de la mano y se lo ponía en la mano de todos, especialmente de Gina y
Antonio que aprenden a conocerlo de esta manera. Fuimos con él a los lugares conocidos y adorados, a la cima
de la montaña que es como el lugar de los dioses, a los lagos, a esa meseta inalcanzablemente
extensa y le llenamos los ojos de paisaje patagónico para que no lo extrañe
tanto...Y nos reencontramos con gente convocada para la ocasión de homenajearlo
y quedó llenita el alma de tanto recuerdo foto abrazo, nunca había repetido
tanto la frase: te acordás? Y como siempre digo es estresante no recordar lo
que otro recuerda y viceversa, uno hace esfuerzos inútiles por concordar y
muere de felicidad en el encuentro de los recuerdos!
También fui y vine a los años en que fui maestra
rural, fue casi sin querer, convocada
para restaurar los bancos de madera, recuperar un poquito de historia y así
dejar a la escuela de María Elvira preparada y hermoseada para festejar sus 80
años; armamos un aula ambientada en 1935 y bueno, yo que soy la reina de las emociones,
no advertí el vértigo que me provocaría tanto reencuentro de exalumnos y
excompañeros…y agradecí por invitarme porque fue un regalo…y me dejó mirar para
atrás y ver el recorrido una vez más…
Este 2015 nos dejó recorrer los 20 años
de la publicación del Libro de Carrusel y los 30 años del Centro de Escritores,
buscar más y más fotos y vernos tan jóvenes…Otro recorrido fue a mi Buenos
Aires natal. Volver siempre es nostalgear con las veredas los vecinos la plaza
el shopping la avenida, volver es recuperar algo, el olor del barrio, el
rechinar del colectivo sobre los adoquines, el charco alquitranado, y es
nostalgear también con sus presencias, de Omar el diarero un mediodía más
hablando de su quiropraxis, de Juan Carlos de La Cuyanita sacando la cabeza por
la vidriera, de la Tía Elsa emocionada, y es nostalgear con sus ausencias, todo
lo que ha desaparecido por la voluntad del tiempo, de la modernidad o de la
baja estabilidad de las herencias. Y repetir en voz alta, para que no se
escapen los recuerdos: sabés Rodri lo que había acá? Dos viajes fueron tan
reparadores como desgastantes, así los recorridos así el cansancio así los
encuentros que abrazan así.
Los recorrí disfrutando a mi hijo saltar
de a ratos su adolescencia para parecer más grande, ir a votar juntos, discutir
los candidatos y sus modelos de país, escucharlo hablar de amor cholulamente …y
sin dejarme opinar más acerca de este asunto… no hay caso, no se da cuenta que
soy una entendida, una experta, una master…me tengo que contentar con enseñarle
los secretos de la cocina y descreerme del poder absoluto de mis enseñanzas.
Recorrí mis tiempos de tés,
despacitamente, como suelen hacer los orientales, dejando a Ohno que me
tranquilice con sus palabras de mentor, sensei, padrino, dejándome recorrer
este camino descalza para sentir más lindo, con la piel la sonrisa y el
corazón. Los pies en el camino justo, los sueños lo suficientemente grandes
para no perderlos de vista. Brindemos entonces por los grandes sueños!
lunes, 12 de octubre de 2015
La cresta
He aquí el lugar que más quiero en el mundo, aquí (todos saben) tirarán mis cenizas. Lo bautizamos "la cresta" y es la cima de todo...desde allí vuelo y te encuentro...
lunes, 21 de septiembre de 2015
Tiempo al tiempo
Por alguna extraña razón esta entrada quedó en el borrador...olvidadamente no la publiqué...habrá sido escrita por septiembre cuando la primavera comienza a arder.
Cuando empezó el año tuvimos la noticia
de que el año que viene egresa nuestro hijo. No nos habíamos dado cuenta porque
claro, faltaban dos años enteros y eso en la vida de todos es mucho tiempo. La
noticia nos la dio una agencia de viajes que encendía el corazón de los
adolescentes al mismo tiempo que encendía el dolor en sus padres. Proponía un
viaje a Brasil y la facilidad de pagarlo en cuotas. Se podría decir que uno paga
también en cuotas de dolor. Sin que nadie lo diga, se sabe lo ineludible, a su vuelta se irán a otros viajes más largos
cuando elijan su carrera. Este es como el comienzo de un viaje sin fecha de
retorno. Me detengo a mirarle la barba más de la cuenta, me apuro a enseñarle
mis recetas de cocina, a contarle lo que quiero que le cuente a sus hijos…esa
sarta de anécdotas que uno quiere que queden en la memoria ajena por temor a
que se pierdan de la nuestra, le recuerdo mis escondites y mis secretos, le
hablo una vez más de los hábitos como el de ir al dentista para una limpieza, o
de los quehaceres como el de no juntar la ropa de color con la blanca, o de los
principios o de los deberes o de las obligaciones, o de las advertencias como
no perder de vista la tarjeta de crédito y avisar en seguida si se pierde. Y a
no olvidar de pagar el seguro. Y si tenés fiebre y si te duele y por si
acaso…Me interrumpe - Hablemos de los amores contrariados empecinados absurdos
y también de los otros, los tiernos, los eternos. Y es el momento, me doy
cuenta de presentarle a Oliverio Girondo, no importa la escuela de mañana, nos
quedamos esta noche leyendo y pasamos a recordar “el preámbulo a las
instrucciones para dar cuerda al reloj” de Cortazar y es como una pequeña
fiesta literaria, sin apuro esta vez como comiendo un chocolate despacito para
que no se gaste. Dejámelo señalado ahí 179, espantapájaros nº12
Y como ya está cumplido todo el carnet vacunatorio igualmente no abandonar la idea de vacunarse porque siempre aparecen dolencias nuevas.
Y como ya está cumplido todo el carnet vacunatorio igualmente no abandonar la idea de vacunarse porque siempre aparecen dolencias nuevas.
Oliverio Girondo
No
se me importa un pito que las mujeres
tengan los senos como magnolias o como pasas de higo;
un cutis de durazno o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero,
al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco
o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de soportarles
una nariz que sacaría el primer premio
en una exposición de zanahorias;
¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono,
bajo ningún pretexto, que no sepan volar.
Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
Ésta fue -y no otra- la razón de que me enamorase,
tan locamente, de María Luisa.
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos?
¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo
y sus miradas de pronóstico reservado?
¡María Luisa era una verdadera pluma!
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina,
volaba del comedor a la despensa.
Volando me preparaba el baño, la camisa.
Volando realizaba sus compras, sus quehaceres...
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando,
de algún paseo por los alrededores!
Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado.
"¡María Luisa! ¡María Luisa!"... y a los pocos segundos,
ya me abrazaba con sus piernas de pluma,
para llevarme, volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia
que nos aproximaba al paraíso;
durante horas enteras nos anidábamos en una nube,
como dos ángeles, y de repente,
en tirabuzón, en hoja muerta,
el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera...,
aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas!
¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes...
la de pasarse las noches de un solo vuelo!
Después de conocer una mujer etérea,
¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre?
¿Verdad que no hay diferencia sustancial
entre vivir con una vaca o con una mujer
que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender
la seducción de una mujer pedestre,
y por más empeño que ponga en concebirlo,
no me es posible ni tan siquiera imaginar
que pueda hacerse el amor más que volando.
tengan los senos como magnolias o como pasas de higo;
un cutis de durazno o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero,
al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco
o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de soportarles
una nariz que sacaría el primer premio
en una exposición de zanahorias;
¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono,
bajo ningún pretexto, que no sepan volar.
Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
Ésta fue -y no otra- la razón de que me enamorase,
tan locamente, de María Luisa.
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos?
¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo
y sus miradas de pronóstico reservado?
¡María Luisa era una verdadera pluma!
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina,
volaba del comedor a la despensa.
Volando me preparaba el baño, la camisa.
Volando realizaba sus compras, sus quehaceres...
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando,
de algún paseo por los alrededores!
Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado.
"¡María Luisa! ¡María Luisa!"... y a los pocos segundos,
ya me abrazaba con sus piernas de pluma,
para llevarme, volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia
que nos aproximaba al paraíso;
durante horas enteras nos anidábamos en una nube,
como dos ángeles, y de repente,
en tirabuzón, en hoja muerta,
el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera...,
aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas!
¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes...
la de pasarse las noches de un solo vuelo!
Después de conocer una mujer etérea,
¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre?
¿Verdad que no hay diferencia sustancial
entre vivir con una vaca o con una mujer
que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender
la seducción de una mujer pedestre,
y por más empeño que ponga en concebirlo,
no me es posible ni tan siquiera imaginar
que pueda hacerse el amor más que volando.
domingo, 12 de julio de 2015
Jethro Tull
Cumplí años y nada. Un deseo. Me quiero dar el gusto de sacar este tema. Y lo voy a lograr. Tengo muchos años por delante...y merezco todos estos aplausos! jaja!!!
Ian Anderson sos genial...Bourée de Bach, suite escrita para laúd que deviene en jazz es bellísimo.
Y para demostrar el por qué del hippismo que me caracteriza, sí, vamos a sesentear, es inevitable no buscarte, irlandés colorado pelilargo, va esta joyita para disfrutar...
sábado, 23 de mayo de 2015
Manzanazo 2015
Otoño tremendo! Hasta ayer 20º. Hoy es el primer día con 0º y llovizna débil que nos recuerda que ya está nevando en la cordillera. Los chacareros no levantaron la cosecha de manzanas, por lo que casi todos podemos ir a juntarlas gratis o pasar por la rotonda donde las regalan. Las manzanas debieran ser agrias por la tanta tristeza de la situación, sin embargo mi pastel tiene una exquisités absoluta, por primera vez maduraron en su planta, por puro empecinamiento de corregir el rumbo de una economía equivocada.
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